Según un borrador de la carta constitutiva obtenido por Bloomberg, la administración Trump está buscando contribuciones financieras de al menos mil millones de dólares de las naciones que deseen un asiento permanente en su propuesta Junta de la Paz. La iniciativa, que vería al presidente Donald Trump servir como su presidente inaugural, ha suscitado preocupaciones sobre su potencial para rivalizar con las Naciones Unidas, una organización que Trump ha criticado con frecuencia.
El borrador de la carta constitutiva describe que el presidente Trump decidiría quién es invitado a ser miembro de la junta. Si bien las decisiones se tomarían por mayoría de votos, con cada estado miembro presente recibiendo un voto, todas las decisiones estarían sujetas a la aprobación del presidente. Los estados miembros normalmente cumplirían un mandato de no más de tres años, sujeto a renovación por el presidente. Sin embargo, este límite de tres años no se aplicaría a los estados miembros que contribuyan con más de mil millones de dólares dentro del primer año de la implementación de la carta constitutiva.
Descrita en la carta constitutiva como una organización internacional, la Junta de la Paz tiene como objetivo promover la estabilidad, restaurar la gobernanza confiable y legal, y asegurar una paz duradera en áreas afectadas por conflictos o amenazadas. La organización entraría oficialmente en vigor una vez que se ratifique la carta constitutiva.
Los críticos han expresado su preocupación de que la Junta de la Paz pueda socavar el papel de la ONU en la diplomacia internacional y el mantenimiento de la paz. Las Naciones Unidas, establecidas en 1945, han servido durante mucho tiempo como el principal foro mundial para abordar los conflictos internacionales y promover la cooperación en una amplia gama de temas, desde los derechos humanos hasta el desarrollo sostenible. El surgimiento potencial de una organización paralela, particularmente una liderada por un solo individuo con un control significativo, plantea interrogantes sobre el futuro del multilateralismo y el orden internacional existente.
La administración Trump aún no ha comentado públicamente sobre el borrador de la carta constitutiva ni sobre los detalles específicos de la propuesta de la Junta de la Paz. El cronograma para el posible establecimiento de la junta y el proceso para invitar a los estados miembros siguen sin estar claros. La comunidad internacional está observando de cerca el desarrollo de esta iniciativa y sus posibles implicaciones para la gobernanza mundial y la resolución de conflictos.
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