La población de China disminuyó por cuarto año consecutivo en 2025, con un desplome de los nacimientos registrados a un mínimo histórico a pesar de las políticas destinadas a fomentar familias más numerosas. La Oficina Nacional de Estadísticas (ONE) informó de 7,92 millones de nacimientos en 2025, una tasa de 5,63 por cada 1.000 personas, lo que supone un descenso del 17% con respecto a los 9,54 millones de nacimientos de 2024. Se trata del número de nacimientos más bajo registrado desde 1949, cuando comenzaron los registros.
La población total disminuyó en 3,39 millones, hasta los 1.405 millones. Las muertes también aumentaron, pasando de 10,93 millones el año anterior a 11,31 millones, según la ONE.
Yi Fuxian, demógrafo de la Universidad de Wisconsin-Madison, señaló la gravedad del descenso, afirmando que la tasa de natalidad de 2025 era comparable a la de 1738, cuando la población de China era de aproximadamente 150 millones.
La disminución de la tasa de natalidad y el aumento de la tasa de mortalidad están profundizando la preocupación por el envejecimiento de la población china, la reducción de la mano de obra y el posible impacto a largo plazo en la economía del país. El gobierno chino ha aplicado diversas políticas para animar a las parejas a tener más hijos, como la ampliación de la licencia de maternidad, la oferta de incentivos económicos y la mejora de los servicios de guardería. Sin embargo, estas medidas no han logrado invertir la tendencia a la baja hasta el momento.
Varios factores contribuyen a la disminución de la tasa de natalidad, como el elevado coste de la crianza de los hijos en las zonas urbanas, el aumento de las oportunidades educativas y profesionales para las mujeres y la preferencia por familias más pequeñas. La política de un solo hijo, aplicada de 1979 a 2015, también tuvo un impacto duradero en las preferencias sobre el tamaño de la familia.
El cambio demográfico plantea importantes retos para China. Una mano de obra más reducida podría tensar el crecimiento económico del país, mientras que una población de edad avanzada más numerosa ejercerá una mayor presión sobre los sistemas de salud y de pensiones. El gobierno está explorando diversas estrategias para hacer frente a estos retos, como el aumento de la edad de jubilación y la inversión en automatización e inteligencia artificial para impulsar la productividad.
El uso de la IA en el análisis demográfico también es cada vez más frecuente. Los algoritmos de IA pueden analizar vastos conjuntos de datos para identificar tendencias y predecir futuros cambios demográficos, lo que permite a los responsables políticos tomar decisiones más informadas. Por ejemplo, la IA puede utilizarse para modelar el impacto de diferentes políticas en las tasas de fertilidad o para predecir la demanda de servicios de atención a la tercera edad.
De cara al futuro, China se enfrenta al reto de adaptarse a un panorama demográfico que cambia rápidamente. La capacidad del gobierno para aplicar políticas eficaces que apoyen a las familias y promuevan el crecimiento económico será crucial para mitigar las consecuencias negativas del declive demográfico. Se espera que la próxima serie de publicaciones de datos demográficos se produzca a principios de 2026, lo que proporcionará más información sobre las tendencias en curso y sus posibles implicaciones.
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