La demanda mundial de energía, impulsada por la proliferación de la inteligencia artificial, la fabricación avanzada y los vehículos eléctricos, podría abordarse con un nuevo módulo de energía desarrollado en el Laboratorio Nacional de Energías Renovables (NREL) en los Estados Unidos. El dispositivo, denominado ULIS (Ultra-Low Inductance Smart, Inteligente de Inductancia Ultrabaja), se presentó el 19 de enero de 2026 y promete entregar significativamente más energía de los suministros de electricidad existentes en un paquete más pequeño, ligero y rentable, al tiempo que reduce el desperdicio de energía.
El módulo ULIS utiliza carburo de silicio, un material cada vez más favorecido en la electrónica de potencia por su capacidad para soportar temperaturas y voltajes más altos en comparación con el silicio tradicional. Según los investigadores del NREL, esto permite una conversión de energía más eficiente y una reducción de las pérdidas durante la transmisión de energía, un factor crítico a medida que las naciones de todo el mundo lidian con el envejecimiento de la infraestructura y la necesidad de minimizar las emisiones de carbono.
"El mundo se enfrenta a un aumento sin precedentes en la demanda de electricidad", dijo la Dra. Anya Sharma, investigadora principal del proyecto ULIS en el NREL. "Los centros de datos, esenciales para la IA y la computación en la nube, están consumiendo enormes cantidades de energía. Esta tecnología ofrece un camino para satisfacer esas demandas de manera sostenible y asequible".
El desarrollo se produce en un momento en que muchos países luchan por equilibrar el crecimiento económico con las preocupaciones ambientales. En las naciones de rápida industrialización como India y China, la demanda de electricidad está superando a la oferta, lo que provoca cortes de energía y dificulta el progreso económico. Mientras tanto, las naciones desarrolladas están invirtiendo fuertemente en fuentes de energía renovables, pero la naturaleza intermitente de la energía solar y eólica requiere electrónica de potencia avanzada para garantizar la estabilidad de la red.
"Este no es solo un problema estadounidense; es un desafío global", afirmó Kenji Tanaka, analista de política energética de la Agencia Internacional de Energía en París. "La conversión eficiente de energía es esencial para integrar las fuentes de energía renovables y garantizar un suministro de electricidad confiable para todos".
El diseño compacto y el peso reducido del módulo ULIS también lo hacen adecuado para su uso en vehículos eléctricos, lo que podría extender su autonomía y reducir los tiempos de carga. Esto podría acelerar la adopción de vehículos eléctricos en los países en desarrollo, donde la asequibilidad y las limitaciones de infraestructura siguen siendo barreras importantes.
Sin embargo, la adopción generalizada de ULIS y tecnologías similares requerirá una inversión significativa en capacidad de fabricación y mejoras de infraestructura. Además, la disponibilidad de carburo de silicio, un material relativamente raro, podría representar un desafío para la producción en masa.
El NREL está trabajando actualmente con socios de la industria para ampliar la producción del módulo ULIS y realizar pruebas de campo en diversas aplicaciones. Los investigadores anticipan que la tecnología estará disponible comercialmente en los próximos dos o tres años, lo que podría transformar la forma en que el mundo usa y distribuye la electricidad. Los próximos pasos implican pruebas rigurosas en condiciones del mundo real y la obtención de asociaciones internacionales para facilitar la implementación global.
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