Gorras rojas de béisbol con la leyenda "Make America Go Away" (Hagan que Estados Unidos se vaya), una parodia del lema "Make America Great Again" (Hacer que Estados Unidos sea grande otra vez) del expresidente estadounidense Donald Trump, se han convertido en un símbolo de protesta contra el posible interés de Estados Unidos en Groenlandia. Las gorras ganaron popularidad tras la intensificación de la retórica de la administración Trump con respecto al territorio.
Los sombreros, creados por Jesper Rabe Tonnesen, propietario de una tienda de ropa vintage en Copenhague, tuvieron inicialmente un éxito limitado el año pasado. Sin embargo, su popularidad aumentó recientemente, apareciendo en manifestaciones públicas, incluida una protesta celebrada en Copenhague durante el fin de semana.
Las manifestaciones y las gorras reflejan un sentimiento de apoyo a Groenlandia y de oposición a la política estadounidense, según algunos participantes. "Quiero mostrar mi apoyo a Groenlandia y también mostrar que no me gusta el presidente de los Estados Unidos", dijo Lars Hermansen, un residente de Copenhague de 76 años que llevaba la gorra en la protesta del sábado.
La situación surgió después de que surgieran informes de que el entonces presidente Trump estaba considerando la posibilidad de que Estados Unidos comprara Groenlandia, un territorio autónomo dentro del Reino de Dinamarca. La sugerencia fue recibida con resistencia tanto por funcionarios daneses como groenlandeses.
Los gobiernos europeos se han unido en gran medida en apoyo a Dinamarca, enfatizando la importancia de defender las regiones árticas y advirtiendo que las acciones que socaven a Groenlandia podrían representar una amenaza para la seguridad occidental. El incidente también puso de relieve la importancia estratégica de Groenlandia, dada su ubicación y sus recursos naturales.
Si bien el gobierno de Estados Unidos no ha buscado formalmente la adquisición de Groenlandia, el episodio ha desatado un debate sobre las relaciones internacionales en el Ártico y el equilibrio de poder en la región. El incidente también subrayó la compleja relación entre Dinamarca, Groenlandia y los Estados Unidos. El futuro de las relaciones entre Estados Unidos y Groenlandia está por verse.
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