Gorras rojas de béisbol con la leyenda "Make America Go Away" (Hagan que Estados Unidos se vaya), una parodia del eslogan "Make America Great Again" (Hagan que Estados Unidos sea grande otra vez) del expresidente Donald Trump, han surgido como un símbolo de protesta en Dinamarca y Groenlandia tras el interés de Trump en comprar el territorio danés autónomo. Las gorras han ganado terreno en manifestaciones públicas y en plataformas de redes sociales, lo que refleja la oposición a la perspectiva de la adquisición de Groenlandia por parte de Estados Unidos.
Los sombreros, creados por Jesper Rabe Tonnesen, propietario de una tienda de ropa vintage en Copenhague, tuvieron inicialmente ventas limitadas el año pasado. Sin embargo, el interés aumentó tras el renovado enfoque de la administración Trump en Groenlandia. "Cuando una delegación de Estados Unidos subió a Groenlandia, empezamos a darnos cuenta de que probablemente esto no iba a desaparecer", dijo Tonnesen.
La aparición de las gorras coincide con un mayor interés geopolítico en la región ártica. Los gobiernos europeos han expresado su apoyo a Dinamarca, enfatizando la importancia de defender los territorios árticos y advirtiendo contra acciones que puedan socavar la seguridad occidental. Los detalles específicos de la política de cualquier posible adquisición de Groenlandia por parte de Estados Unidos nunca se presentaron formalmente, pero la idea desató un debate sobre la soberanía y la estabilidad regional.
Se han producido protestas contra la posible adquisición en Copenhague y en otros lugares. Lars Hermansen, un residente de Copenhague de 76 años, llevaba una de las gorras "Make America Go Away" en una manifestación reciente. "Quiero mostrar mi apoyo a Groenlandia y también mostrar que no me gusta el presidente de los Estados Unidos", dijo Hermansen.
El incidente ocurrió en agosto de 2019, cuando surgieron informes de que el entonces presidente Trump había discutido la posibilidad de que Estados Unidos comprara Groenlandia. El gobierno danés rechazó firmemente la idea, y Estados Unidos finalmente no siguió adelante con el asunto. El episodio, sin embargo, subrayó la importancia estratégica de Groenlandia, dada su ubicación y sus recursos naturales, y desató una conversación más amplia sobre la seguridad ártica y las relaciones internacionales. El estado actual es que Groenlandia sigue siendo un territorio autónomo dentro del Reino de Dinamarca.
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