El CEO de Ryanair, Michael O'Leary, atribuyó un aumento en las ventas de billetes a una disputa en línea con Elon Musk, informando de un incremento de entre el dos y el tres por ciento en los últimos cinco días. La disputa se originó por el rechazo de O'Leary al servicio de internet satelital Starlink de Musk para los vuelos de Ryanair, lo que llevó a Musk a sugerir que podría comprar la aerolínea y a calificar a O'Leary de "insoportable" y "idiota".
O'Leary abordó la situación en una conferencia de prensa el miércoles, afirmando que "no se sintió insultado" por los comentarios de Musk, señalando que habitualmente recibe comentarios similares de su familia. También reconoció la libertad de Musk para invertir en acciones de Ryanair, al tiempo que señaló que las regulaciones de la UE impedirían a Musk adquirir una participación mayoritaria en la aerolínea europea.
El intercambio pone de relieve la creciente intersección de la tecnología y las industrias tradicionales, y el potencial de las interacciones en las redes sociales para influir en los resultados empresariales. La industria aérea, en particular, está explorando diversas integraciones tecnológicas, incluida la mejora de la conectividad a bordo. Los servicios de internet satelital como Starlink ofrecen la promesa de acceso a internet de alta velocidad durante los vuelos, pero las aerolíneas deben sopesar los costes y beneficios frente a las soluciones existentes.
Musk, conocido por sus empresas de exploración espacial y vehículos eléctricos, y O'Leary, que ha convertido a Ryanair en la mayor aerolínea de Europa a través de un modelo de bajo coste, tienen ambos fama de generar atención mediática a través de declaraciones provocadoras. Se estima que el patrimonio neto de Musk es de 769.000 millones de dólares, mientras que O'Leary dirige una aerolínea que transporta a millones de pasajeros al año.
El estado actual es que Ryanair seguirá operando sin el servicio de internet Starlink, y Musk no ha indicado ninguna intención adicional de realizar una inversión en la aerolínea. El incidente sirve como ejemplo de cómo el discurso público, incluso cuando es polémico, puede influir en el comportamiento del consumidor y la visibilidad de la marca.
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